Si el gobierno no te da las medicinas…

¡Pues que chingue a su madre!

Es elemental: si el gobierno tiene dinero para dar vales para medicinas, entonces también tiene dinero para que estas estén accesibles en los centros de salud. Simple y llana lógica, coño.

Esta mugrosa campaña a favor de los vales, no es si no otro intento para enriquecer, de forma legal, a la cúpula del Partido Verde, que están ligados a cadenas farmaceúticas, en las que las medicinas serán más caras que si las suministraran las propias dependencias de salud.

Pero ya sabemos como va esto de la corrupción, y como el propio gobierno, mediante directivos mediocres y rapaces, sabotean las propias instituciones, para que creamos que la solución pasa por vender cada aspecto de nuestra vida a las empresas privadas y no por castigar la corrupción y la incompetencia de los mandos del gobierno.

Los ciudadanos merecemos instituciones de calidad y bien equipadas y suministradas. No a los vales, sí a las medicinas.

¡Exijamos!

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¡Hazme el recontrachingadísmo favor!

México es mi país y lo quiero. Por ello tengo todo el derecho del mundo de decir que a veces siento una vergüenza infinita por ser mexicano. O para ser más precisos, que gentuza como esta tenga la misma nacionalidad que yo:

Promete Peña Nieto mejores telenovelas al electorado femenino

Así es, la solución para salir del submundo en el que se encuentra el país, no es una revolución en el sistema educativo, si no mejorar las pinches telenovelas.  ¡Hazme el recontrachingadísmo favor!

Pero dejemos el problema educativo aparte, que ya es grave, miremos el contexto. Peña Nieto tiene como carta de triunfo el voto femenino. Su campaña se centrará en su figura como “el candidato de las mujere”. Y eso me impacta. Este es un sujeto que durante su gobierno reprimió a los homosexuales, permitió los feminicidios minimizando estos alegando que se trataba de prostitutas, que no era cierto, y aunque lo fuera también son seres humanos, algo que este misógino desconoce, y en muchos comentarios ha demostrado que las mujeres le vienen importando pito, como el famoso “No soy la señora de la casa”, que además de ser un comentario machista, demostró que desconoce las realidades económicas báscias del país que pretende gobernar. Y ahora a completarla con su promesa de mejores telenovelas.

Este priista mediocre, no solo representa lo peor del PRI con sus actos de corrupción, si no también lo peor del macho mexicano. Para el las mujeres son tan idiotas que solo ven telenovelas, van por las tortillas y solo sirven para ser amas del hogar. Y como se les ocurra salir por las noches, que se atengan a las consecuencias, por putas. Se ríe en la cara de las mujeres, y aún así he  visto a muchas conocidas mencionar “lo guapo que está” y “que ese sí sería un buen presidente para México”.

Repito: Enrique Peña Nieto es un misógino que cree que las mujeres son unas pendejas. Y si alguna llega a votar por él, tendré que darle toda la razón. Si este es el candidato mejor posicionado, es que los mexicanos son unos pendejos que merecen que las autoridades les robenque sus familias pasan hambre

Hitler se entera del motin en el penal de Apodaca, Nuevo León – YouTube

Y este es solo una muestra, y hay un millon y me quedo corto, de donde escoger, para saber que esta maldita guerra contra las drogas no sirve para una mierda. Pongo un video cutre de youtube y no  un enlace a un medio  informativo serio solo porque, si eres extranjero, probablemente no te interese; y si eres mexicano, una de dos: ya conoces la noticia y por tanto no es necesario repetirla, o no la conoces y por tanto eres un pendejo.

Los que ignoran el pasado están condenados a repetirlo. Y aquí aplica. Ya tenemos el ejemplo de la Ley Seca en EEUU, para saber que hay ciertas cosas que hay que regular y no prohibir. El alcohol y las drogas entre ellos. Algún día escribiré mis razones del porqué, pero ahora mismo la indignación puede más.

Pero al Enano Fecal que vive en Imaginolandia, la lucha, que no guerra según él, es una estrategia estupenda. Lo dice amparado desde la protección e impunidad que le brinda su cargo como Presidente. Y desde luego, al pinche presidente gringo le parece todavía mejor… en  tanto los muertos se queden de nuestro lado de la frontera, por supuesto.

Y así nos va.

Un viaje maravilloso

Según San Google, hoy celebramos el 200° aniversario del nacimiento de Charles Dickens.  Y a mí no podría importarme menos. Las obras de Dickens me aburren, y no le veo mayor interés que el de ver como los ciudadanos de uno  de los países más ricos de su tiempo vivían casi a la par que la mayoría de los países del tercer mundo actualmente, y comparar como gracias a los avances científicos hoy viven de una forma que los habitantes de la época victoriana no podrían calificar sino de un paraíso sobre la Tierra. Luego nunca faltan los zopencos que rebuznan que la ciencia no ha logrado más que denigrar al ser humano.

Pero zopencos al margen, esta fecha me recordó al que creo, ha sido uno de los libros que más ha influido en mi vida:

El maravilloso viaje de Nils Holgersson

Lo leí a los doce años y a esa edad no era amante de la literatura precisamente. De hecho comencé a leerlo por obligación. Me explico. Las clases eran aburridas. La mayor parte del tiempo fui víctima del sindicalismo magisterial. Ese que protege a los maestros pero que no se preocupa en lo más mínimo por la calidad de la educación que los niños recibían. Y la Secretaría de Educación no es que tuviera prisa por cambiar la situación. Un sistema educativo muy mediocre que subsiste hasta hoy. Solo unos pocos maestros pueden salvarse de ser incluidos en esa situación. Y ese método en boga hoy en día de que es el alumno el que debe procurar buscar el conocimiento y el profesor es solo un guía, pues casi desde siempre se ha aplicado en México, pero básicamente porque a los alumnos no les quedaba de otra. Además de que nos faltaba el guía.

Claro, que los propios alumnos y los padres también ponen de su cosecha para que esto continúe. Los míos al menos no leían casi nada. Y cuando lo hacían, mi papá leía la biblia y el misal, y mi madre un libro de cánticos cristianos. Aunque para ser justos, ellos provenían de zonas rurales donde el éxito educativo consistía en saber escribir tu propio nombre, así que puedo decir que el que mis padres pudieran leer tan fluidamente, y textos no precísamente sencillos, ya era un gran logro personal para ellos. El problema era que muchas veces me obligaban, y entre eso y las tareas de la escuela, me aburría soberanamente. Paradójicamente, casi una década después leería la  biblia, enterita, por propia voluntad. Sería el primer paso para lo  que luego sería mi aceptación del ateísmo. Tal vez hable de eso en otra ocasión.

El punto es que cuando tenía un tiempo libre me dedicaba a vagar, jugar a las “maquinitas” (recreativas les llaman algunos) o cualquier actividad que no implicara leer demasiado.  Estaba hasta la madre de las letras. Pero tenía que ir a la escuela. Así que a joderme y seguir leyendo, que si reprobaba, pues tenía muy vívidos los recuerdos de la última “cinturoniza” que me dio mi santo padre por sacar malas calificaciones.

Mi maestra Naidenova, de la clase de Español, nos dejó como trabajo hacer una crítica de uno de los libros de la biblioteca de la escuela con plazo de entrega de tres semanas. A escoger cualquiera que quisiéramos. Y representaba el treinta por ciento de la calificación. Y como era de esperar de alguien que  no apreciaba mucho la lectura, fui a la caza del libro más pequeño que había: El Principito de Saint Exupéry. Este libro tuve que releerlo de adulto, para descubrir el encanto que de adolescente no pude apreciar. Pero uno de mis compañeros fue mas rápido y me lo ganó. Lo cual tampoco le sirvió pues la maestra le ordenó escoger otro.

Yo mientras me dirigí a otro libro cuya portada había llamado mi atención: El maravilloso viaje de Nils Holgersson de Selma Lagerlöf. No era muy grande y tenía “dibujitos”, así que muy aburrido no podría estar. La portada difería de la que  he puesto en este entrada, pero eso no importa.  El primer capítulo lo terminé rápidamente, y debo decir que me enganchó. Parecía casi una fábula de Esopo.  De inmediato te interesaba saber que pasaría con el majadero  Nils. Yo quería que algún animal le partiera su madre, pero entonces el libro habría acabado en el primer capítulo. Pero ver como empieza su viaje montado en un ganso me maravilló por alguna razón que aún no logro entender. Había visto cosas más impresionantes en la televisión.

Supongo que es la narración lo que encendió ese interés en mi. La descripción de ese momento mágico que pronto hace trabajar tu imaginación, y hasta cierto punto sentir esas ráfagas de viento sobre tu rostro, y la emoción de ver el suelo alejándose de tus pies. Era el inicio de un gran viaje. Un viaje maravilloso. No hablo del pequeño Nils. Hablo de mí.

Cada cosa me fascinaba.  La descripción de los paisajes, los lugares y los personajes. ¡Oh, los personajes! Cada uno tenía su  historia. Cada uno, aunque relacionado, era a la vez independiente del protagonista. Como deseaba que Esmirra la zorra recibiera su merecido en cada aparición. Como admiraba el valor y tenacidad del débil Martin. La sabiduría de Okka y la gran humanidad que demostró al criar al polluelo de sus mayores depredadores. ¿Seré yo el único ridículo sentimental que lloró con la historia de Asa la guardadora de patos y el pequeño Mats? Y eso que como cualquier preadolescente de esa edad, consideraba las lágrimas cosa de niñas. Karr y Pelo Gris que me transmitieron una historia de heroísmo que opacaba a los  insulsos Thundercats que habían sido mis favoritos solo una semana antes. Pero el viaje de Nils tenía que terminar. Y tanto él como yo nos entristecimos por ello. Pero mi viaje apenas comenzaba. Un mundo se había abierto para mí. Y espero que mi viaje no tenga retorno.

Muchas cosas han pasado desde entonces, y he vuelto  a leer este hermoso libro un par de veces. Cierto, la emoción que me transmitía con sus maravillosas historias ha disminuido. Supongo que se debe a esa pérdida de la inocencia infantil, que una vez perdida jamás volvemos a recuperar. Pero la  nostalgia de aquellos primeros momentos aún permanece. Si  algún día tengo hijos, espero transmitir ese amor por los libros que la obra de Lagerlöf me transmitió a mi.

Si algún día tengo hijos, sé cual es el primer libro que quiero leer con ellos.

Soy el Alfa y Omega…

…. de mi blog.

A veces uno tiene pensamientos que desea externar, y un comentario en Youtube o en algún  foro u otro blog no bastan (sobre todo si luego te censuran).

Aquí en cambio puedo opinar lo que me venga en gana, cuando me venga en gana, o si me viene en gana para empezar. Este es mi espacio. Es mi  casa virtual. Todo el  que quiera entrar es bienvenido, pero si llegas golpeando la puerta, ocultando tu cara e insultando no esperes que te de la bienvenida.

En este lugar escribo lo que quiero.  No me pagan por escribir así que no tengo que ser amable con nadie solo por obligación. Tampoco tiene porque importarme si me leen o no o si te gusta lo que  escribo o no. Tengo un lenguaje algo soez y ninguna intención de corregirlo. No pienses que estoy enojado, así hablo y así escribo.  Quien quiera leerme y aguantar mis pendejadas es bienvenido a opinar  independientemente si  está de acuerdo o no con lo  que digo.  El que no, en la esquina superior derecha de su navegador encontrarán un botoncito  con una “X”. Por ahí se van a chingar a su madre y no  vuelvan, por favor.

ATTE.

Aioros84

Amo y señor.

Sobre el olvido, un plátano y la hipocresía del Mexicano.

Yo SÍ me reí del chiste de Platanito cuando lo escuché por primera vez. Me gusta el humor negro, y entre que soy un cabrón y ligeramente cínico ante ciertas situaciones, yo sí me reí. A la vez dije “¡que cabrón, se lo va a llevar la chingada!”  Y tal parece que así va a ser.  Siendo sinceros, si yo fuera el padre de uno de esos niños me sentiría muy mal, y sin duda haría declaraciones en contra del comediante. Sergio Verduzco, nombre real de Platanito se ha pasado un poco de la raya, pero ha pedido disculpas que a mi me suenan más que sinceras. Todos la cagamos y feo en alguna ocasión de nuestras vidas.

Todos contra el payaso… ¿y el público que se reía qué?

Pero al ver lo que se ha montado en torno a este asunto, lo único que puedo decir a los padres de la ABC, a las personas que se sienten ofendidas y a quien me esté leyendo y esté de acuerdo en que corran al Platanito es : ¡NO MAMEN! SI VAN A DECIR Y OPINAR PENDEJADAS SIN EL MÁS MÍNIMO CRITERIO, MEJOR SIGAN VIENDO SUS PINCHES TELENOVELAS Y NO OPINEN.

El comediante está a punto de perder su empleo por una reacción hipócrita de la opinión pública mexicana. ¿Cuantos niños mató su chiste? ¿Cuantos de ustedes se acordaban siquiera de esa guardería sino fuera por este escándalo? ¿ Sabían que ese chiste no es original sino que se usó también luego de la explosión en San Juanico? ¿Sabían que lo venía diciendo como parte de su repertorio desde 2009? No fue un chiste privado, lo dijo ante un público, y si oyen bien, verán que el público se rió quitado de la pena. Y si ustedes hubiesen sido parte de ese público también se hubiesen reído por mucho que ahora se rasguen las vestiduras y pongan el grito en el cielo.

Este escándalo es solo una cortina de humo para distraer a la gente pendeja de asuntos más importantes. Como ejemplo, ahora los pinches y huevones diputados de Sonora (que son igual de pinches y huevones que los de cualquier otro estado o de la Federación), van a discutir si el show del señor Verduzco  debe o no salir del aire, mientras en sus narices  hay adolescentes matando mujeres. Pero claro, un chiste es mas importante que resolver el tema de los niños sicarios. ¿Y los culpables de las muertes de todos esos niños qué? Bien, gracias. Libres y cobrando del erario público. Si eso, estimado lector, no le parece un chiste más cruel  (y hasta cierto punto también tiene su gracia), es que es más cínico  y cabrón que yo.

A mi no me ofende un chiste, me ofende la realidad.